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Pratdip es conocido por la gente de los alrededores y del mismo pueblo como "el Prat". Según Coromines, este topónimo tiene origen pre-romano.

La población perteneció des del primer momento a la Baronía de Entença y después al condado de Prades, siguiendo las vicisitudes históricas de este condado, con todas las poblaciones que lo integraban. Este hecho parece ser que provocó una cierta dependencia de Tivissa, porque en ella mantenía algunos derechos el obispo de Barcelona.

Las primeras referencias documentales se encuentran las bulas del Papa Anastasio IV, en el año 1154 , y de Celestino III, en el año 1194.

En el exterior de la iglesia hay una piedra sepulcral de jacobus de Carcasona, con fecha de 1238.

Durante el primer tercio del siglo XIII, el pueblo fue atacado y saqueado por Pere dels Arcs, en sus luchas de facción.

Al dotar Hospitalet de l'Infant, en el siglo XIII, le fueron adjudicadas las aguas de Pratdip que confluian en el río de Llastres. Además, l'Hospitalet tenía en Pratdip un molino de harina y aceite, y derechos sobre el horno de pan, sobre los frutos y sobre el mismo pueblo. En 1460 fueron cambiadas parte de las rentas de Hospitalet, por derechos sobre las rentas del castillo, lugar y término de Pratdip.

Al final del siglo XVII, las colmenas fueron una de las principales fuentes de ingresos, ya que se dictaron trece ordenaciones estableciendo el regimiento de la cría de abejas. También la ramadería era entonces bastante importante.

Durante el siglo XVIII fue evidente un fuerte progreso económico y demográfico. Pero el hecho más importante en este siglo fue la pérdida por parte de Pratdip del pleito que mantenía con Mont-Roig por la posesión de "Les Planes". Pratdip argumentaba que las recibió de Guillem d'Entença en 1301, y que en 1303, Jaime II declaró que pertenecían a los Entença, en feudo del obispo. Una sentencia de 1437 dividía las tierras de la Plana entre los dos litigantes; otra sentencia del 1604, atribuía la partida de Mont-Roig respetando el usufructo de Pratdip, sentencia confirmada en 1624 y en 1675. En 1686, el arzobispo y Mont-Roig acordaron seguir la causa asumiendo finalmente la sentencia de 1787. Pratdip apeló al rey de nuevo en el 1804.

Durante la Guerra de la Independencia, en 1811, el coronel Iglésies sostuvo un combate con los franceses. El castillo fue utilizado durante las guerras carlistas como fortín con un destacamento permanente.

En 1846, el pueblo fue sacudido por un fuerte terremoto que agrietó las paredes de las casas y las del santuario de Santa Marina.

A finales del siglo XIX, se explotaron las minas de hierro.

Fiestas y costumbres

Se celebran las fiestas el 8 de septiembre y el 18 de julio. En este mismo mes tiene lugar la romería de Santa Marina. Una creencia popular cuenta que las chicas que iban a la romería encontraban novio, como afirma la copla: "A Santa Marina vés-hi fadrina, que si fadrina hi vas, casada tornaràs" (A Santa Marina ve soltera, que si soltera vas, seguro que te casarás).

También según la voz popular, antiguamente las tierras de alrededor del pueblo eran habitadas por unos animales extraños llamados dips (que es de donde proviene el nombre del pueblo). Parece ser que eran una variante vampírica del perro. Se encuentran representados en el retablo de Santa Marina y en el escudo del pueblo. Sobre esta leyenda vampírica de los dips, Juan Perucho escribió su novela "Las historias naturales".

 

Lugares de interés

Entre las construcciones más notables que conserva el pueblo, hay que destacar la iglesia parroquial de Santa María, de giro gótico, con ábside y portal románico. Fue restaurada en 1959. Hay restos del castillo del pueblo.

Se conservan también restos de las murallas, algunos dentro de las casas, y de las torres, una de ellas es la del Capet, con el arco del portal que era utilizado como prisión.


Bajo el castillo hay el Molí de més Amunt, que según la tradición guarda enterrados los tesoros de un francés dentro de una piel de cabra. El Molino tiene adosada una torre de defensa.

A unos 4 Km. del pueblo hay el santuario de Santa Marina, un gran edificio rodeado de cipreses, con una fuente.

Tiene adosadas tres o cuatro casas, antiguas hostelerías, existentes ya en el siglo XIX. En 1918 se construyó el balneario que se intentó explotar sin éxito.

También son notables la Cueva de Pratdip, de 30 metros de profundidad y la sima de la montaña Blanca, de 31 m. de profundidad.

Bibliografía

-Gran Enciclopedia comarcal de Catalunya.


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